Los procesos creativos...

Los procesos creativos en el desarrollo del ser humano.

Por Lic. Mario Sánchez M





Con el propio crecimiento del ser humano, se generan de forma natural asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que muchas de las veces se resuelven de una forma distinta a la conocida, una solución propia, adecuada u original. Estos procesos creadores se advierten desde la infancia, observamos juegos con actos dejando ver distintas repeticiones de acciones de adultos, generando una reelaboración de forma creativa.


El niño mantiene una incesante necesidad de recurrir a la fantasía, esto reflejo de su actividad imaginativa, adquiriendo información, apropiándosela, y resultando en una mezcla entre lo conocido y lo nuevo, manteniendo una imaginación dinámica y un acto creativo.


De inicio esta creación es una combinación de procesos, atendiendo a un impulso vital y necesario, y generando un proceso dentro de la relación entre la realidad y la fantasía.


La fantasía entonces cumple en esta etapa un papel preponderante en el desarrollo del proceso creativo, hacia la conjugación de planos de experiencia en el desarrollo y crecimiento del niño.


La fantasía, extraída de las realidades anteriores, la acumulación de experiencias y la incubación de las mismas, lleva hacia la combinación de elementos, correspondientes a un fenómeno real, vinculando un producto en específico, con fenómenos de la imaginación únicamente posible gracias a la experiencia ajena, social…


La imaginación evitará la limitación de solo experiencias personales, es entonces que la fantasía ayuda a la experiencia. Entonces:


· La imaginación se apoya en la experiencia.

· La experiencia se apoya en la fantasía.


Respecto al enlace emocional, todo sentimiento tiende a exhibirse en imágenes, donde lo que construye la fantasía influirá en los sentimientos, que aunque no son reales, lo que ellos generan si lo es.


Cuando producto de la combinación se crea un objeto real, se relacionara el factor intelectual y el factor emocional.


Toda idea dominante se apoya en alguna necesidad emocional. Todo sentimiento o emoción dominante debe concentrarse en idea o imagen que le preste sustancia. Al pensamiento dominante le aplica una emoción dominante,


La obra de Arte puede influir en la conciencia social gracias a su lógica interna, esto quiere decir que los elementos que la componen pueden estar dispuestos de tal forma que el dialogo entre dichos elementos resulte interesante, y trascendente, comunicando al espectador un lenguaje capaz de significarle, conocimiento y/o experiencia. Es entonces que la composición del cuadro enervará los elementos individualmente contenidos en la obra y le sumará la importancia del discurso entre ellos.


Es evidente que durante el desarrollo del ser humano la imaginación se presente de manera más espontánea y clara en la edad infantil, al poseer esta capacidad de modificar y general realidades a cada momento sin detenerse a pensar en su lógica o posibilidad. En cada periodo del desarrollo infantil la imaginación creadora actúa de modo singular, concordante con el peldaño de desarrollo que se encuentra el niño. Esta actividad imaginativa prosigue, pero previa transformación, adaptándose a ciertas condiciones racionales, por lo que ya no es pura imaginación.


Con la madurez se da un cambio en la imaginación, pasando de la subjetiva a la objetiva, tras la formación de un organismo adulto, un antagonismo entre la pura imaginación subjetiva y el enfoque racional de los procesos, entre una inestabilidad y estabilidad del pensamiento en términos prácticos. Ya con la adolescencia se presenta una búsqueda de un nuevo equilibrio, el niño deja de dibujar, los esquemas infantiles dejan de ser del todo satisfactorios, convenciéndose de su incapacidad en el dibujo y dejándolo de lado y con ello la práctica.


Todo el mundo subjetivo anhela materializarse de forma objetiva. Entonces conforme transcurre el crecimiento, los momentos subjetivos se apagan y los objetivos crecen. La imaginación en la conducta del hombre puede alejarlo y acercarlo de la realidad.


“La imaginación es precursora de la razón”, como menciona Goethe, y siendo esta actividad inconstante pero, una herramienta que dota de control sobre la realidad en un plano más allá de la pura objetividad y visualidad aparentes. Cabe preguntarnos si ¿La actividad creadora depende del talento? Si es que se pueda creer que esta capacidad creadora solo pertenece a ciertas personas que demuestran una capacidad innata y que la conservan pese a su crecimiento e inclusión de las actividades objetivas y ordenes estrictos.


Todos podemos crear, en mayor o menor medida, el acto creativo es un acompañante natural y constante del desarrollo del ser humano, más evidente en la etapa infantil. La imaginación creadora en toda su forma, trata de exteriorizar y afianzarse en actos que no solo existan para su creador sino también para todos los demás, en lo que vemos presente esa necesidad de exhibir el carácter social del humano y su necesidad de comunicación no formal con el mismo y con su entorno.


Para los contemplativos, la imaginación permanece en el interior de su esfera y no debía permanecer encerrada y sujeta únicamente a la comprensión de un individuo solamente. Lo ideal consistía en construir una imagen creadora que lograría ser una fuerza vital en medida que impactara la conducta de la gente.


Armand Ribot[1], con su obra “La imaginación creadora”, penetra toda la vida personal y social, imaginativa y práctica en todos sus aspectos, y concibe la imaginación como el impulso creador. Pionero en el estudio sistemático de la creatividad, explica la actividad creadora por la relación de 3 factores: el intelectual, el emocional y el inconsciente (inspiración). </